lunes, 26 de mayo de 2008

Pronombres I (homenaje a Salinas)


(extraído de http://blog.educastur.es/poesia/)

Pedro nació en Madrid el 27 de Noviembre de 1891. Cursó Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad Central. Como varios de sus compañeros -Lorca, Alberti, Cernuda, Guillén, Aleixandre- de la maravillosa generación del 27, vanguardista y talentosa, Salinas fue abogado


LA VOZ A TI DEBIDA
, Pedro salinas
(Versos 494 a 521)

Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!

Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
irreductible: tú.
Sé que cuando te llame
entre todas las gentes
del mundo,
sólo tú serás tú.
Y cuando me preguntes
quién es el que te llama,
el que te quiere suya,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelto ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
«Yo te quiero, soy yo».





Pronombres demostrativos


De la wikipedia:

Son los que sirven para señalar o mostrar la persona, animal o cosa designados por el elemento nominal al que acompaña o al que sustituye.
Pueden llevar acento diacrítico, que los diferencia de los determinantes y de los adjetivos demostrativos.
Son fuertemente deícticos y sitúan su significado en el espacio y en el tiempo: «éste» como más próximo en el espacio y el tiempo al que habla; «ése» como más lejano en el espacio y el tiempo al que escucha, y «aquél» como más lejano en el espacio y el tiempo a ambos.
Las formas de estos pronombres son:

Pronombres demostrativos
Por ejemplo: "Éste sabe mucho", donde «Éste»hace referencia a alguien (o su representación) que está próximo a quien habla.



Vivir en los pronombres:


Ella quiso irse a vivir a su pronombre. Tú. Era un pronombre prometedor, ya sabéis, como tantos otros que se pueden encontrar en la calle o en una zapatería. Pero lo malo es que aquel pronombre, aquel tú, era tan corto, tan falto de sílabas, que allí no había espacio para respirar.

Ya digo que ella quiso mudarse a su pronombre, pero tuvo que entrar por la puerta de atrás, la del Nombre, silábico y ancho como una cancela. Cuando cruzó el umbral se encontró una habitación tan oscura y tan llena de pasadizos que se dijo no, aquí no se puede vivir.


Era tarde. Cuando quiso regresar a su pronombre, el pronombre yo, descubrió que había sido ocupado por él en su ausencia.


Ya no tenía a dónde ir.

Ni tú. Ni yo.

jueves, 22 de mayo de 2008

Suegras




Puede resultar interesante ver cómo son tratadas las suegras en los diversos idiomas:

En castellano no hay gran misterio, el término proviene del latín socra y éste del indoeuropeo swekru.
En inglés , fieles a sus pelucas del parlamente, utilizan el término mother-in-law, algo así como "madre por ley" o "madre política".
Los franceses, más elegantes y estilizados (fish and chips vs foie), emplean la belle-mére, "madre bella" (aunque para suegro, beau-pére "padre bello", puede sonar extraño).
El holandés "schoonmoeder" y "schoonvader" siguen el mismo patrón que en francés.

Sin embargo, he aquí la madre del cordero (nunca mejor dicho). El más extraño que he encontrado es en waymi, idioma hablado por un grupo indígena de Panamá, en este idioma suegra se dice bicho.


Imagen: Fotograma de la película "Mujeres al borde de un ataque de nervios", de Almodóvar.

sábado, 10 de mayo de 2008

La experiencia del afuera - Primera parte


Michel Foucault, nació el 15 de octubre de 1926 en Poitiers. Fue un filósofo, historiador, sociólogo y psicólogo francés, profesor de la cátedra Historia de los sistemas de pensamiento en el Collége de France de 1970 a 1984, año en que murió. El trabajo de Foucault ha influido a importantes personalidades de las ciencias sociales y las humanidades en mundo occidental. (Wikipedia)




La experiencia del afuera

La transición hacia un lenguaje en que el sujeto está excluído, la puesta al día de una incompatibilidad, tal vez sin recursos, entre la aparición del lenguaje en su ser y la consciencia de sí en su identidad, es hoy en día una experiencia que se anuncia en diferentes puntos de la cultura: en el mínimo gesto de escribir como en las tentativas por formalizar el lenguaje, en el estudio de los mitos y en el psicoanálisis, en la búsqueda incluso de ese Logos que es algo así como el acta de nacimiento de toda la razón occidental.

Nos encontramos de repente, ante una hiancia (béance, fr.) que durante mucho tiempo se nos había ocultado: el ser del lenguaje no aparece por sí mismo más que en la desaparición del sujeto. ¿Cómo tener acceso a esta extraña relación? Tal vez mediante una forma de pensamiento de la que la cultura occidental no ha hecho más que esbozar, en sus márgenes, su posibilidad todavía incierta.
Este pensamiento que se mantiene fuera de toda subjetividad para hacer surgir como del exterior sus límites, enunciar su fin, hacer brillar su dispersión y no obtener más que su irrefutable ausencia, y que al mismo tiempo se mantiene en el umbral de toda positividad, no tanto para extraer su fundamento o su justificación, cuanto para encontrar el espacio en que se despliega, el vacío que le sirve de lugar, la distancia en que se constituye y en la que se esfuman, desde el momento en que es objeto de la mirada, sus certidumbres inmediatas, -este pensamiento, con relación a la interioridad de nuestra reflexión filosófica y con relación a la positividad de nuestro saber, constituye lo que podríamos llamar en una palabra "el pensamiento del afuera".

Algún día habrá que tratar de definir las formas y las categorías fundamentales de este "pensamiento del afuera". Habrá, también, que esforzarse por encontrar las huellas de su recorrido, por buscar de dónde proviene y qué dirección lleva. Podría muy bien suponerse que tiene su origen en aquel pensamiento místico que, desde los textos de Seudo-Dionisio, ha estado merodeando por los confindes del cristianismo: quizá se haya mantenido, bajo las formas de una teología negativa.
Sin embargo, nada menos seguro: pues si en una experiencia semejante de lo que se trata es de ponerse "fuera de sí", es para volverse a encontrar al final, envolverse y recogerse en la interioridad resplandeciente de un pensamiento que es de pleno derecho Ser y Palabra, Discurso por lo tanto, incluso si es, más allá de todo lenguaje, silencio, más allá de todo ser, nada [...]

-Texto publicado en Critique nº229 (junio de 1966) , reeditado por Pre-Textos.

lunes, 5 de mayo de 2008


Epónimos


De la R.A.E.

epónimo, ma.(Del gr. ἐπώνυμος).1. adj.
Se dice del nombre de una persona o de un lugar que designa un pueblo, una época, una enfermedad, una unidad, etc. U. t. c. s.

Los epónimos más numerosos son aquellos que hacen referencia a termines médicos, ya sea a enfermedades, síntomas, signos, pruebas, rasgos patológicos o tratamientos. Dado que su interés es limitado fuera de los círculos de la medicina, un listado será más que suficiente para constatar su existencia.



Gabrielle Falloppio 1523 - 1562 "Trompas de Falloppio"

Thomas Sydenham 1624 - 1689 "Laudano de Sydenham" Corea de Sydehnam

Hermann Boerhaave 1688 - 1738 "Síndrome de Boerhaave" (este no es nada agradable!)

Albrecht von Haller 1708 - 1777 "Asa, Anillo, Línea de Haller"

Antonio Gimbernat y Arbós 1734 - 1816 "Ligamento de Gimbernat"

Luigi Galvani 1737 - 1798 "Galvanismo, Galvanización"

Larrey Dominique Jean 1766 - 1842 "Amputación, Signo, Enfermedad de Larrey"

Jules Germain Cloquet 1787 - 1883 "Ganglio, Hernia, Conducto de Cloquet"

Johann Lukas Schönlein 1793 - 1864 "Enfermedad de Schönlein"

Moritz Heinrich Romberg 1795 - 1873 "Signo, síndrome, síntoma de Romberg